De Puerto Rico a Cali, la historia de los boricuas que rodaron en el Giro de Rigo
Actualizado: hace 6 minutos

La edición «La Sucursal» reunió a más de 11,000 ciclistas en Colombia. Para el grupo puertorriqueño, el viaje comenzó con la ilusión de participar en un gran fondo y terminó siendo una experiencia de ciclismo, turismo y cultura que superó sus expectativas.
Por Joe Gonzalez
Puerto Rico Cycling
Mucho antes de que se diera la salida en la Plazoleta Jairo Varela, el Giro de Rigo ya había comenzado para nosotros en Puerto Rico. Empezó cuando supimos que la edición de 2026 se celebraría en Cali y nos planteamos la posibilidad de viajar a Colombia para correrla. La idea tenía un atractivo deportivo evidente. También era una oportunidad de conocer el Valle del Cauca y vivir de cerca la afición por la bicicleta en un país con una historia tan ligada al ciclismo de ruta. La cita estaba marcada para el domingo 1 de noviembre.
Cuando la idea de viajar se convirtió en un plan

Desde Puerto Rico, apuntarse a un evento así abre una conversación que cualquier ciclista que haya viajado con su bicicleta conoce bien. Hay que cuadrar fechas, pensar en el transporte del equipo y mirar el recorrido para entender qué nos espera. También está la parte que más ilusión hace. Empezar a hablar del destino con otros ciclistas, imaginar cómo será rodar allá y hacer espacio en el viaje para conocer la ciudad.
El Giro proponía dos recorridos con nombres que remitían a la identidad de la región. El Reto Caña estaba anunciado con 68 kilómetros y el Reto Salsa con 180. En el papel eran dos maneras distintas de participar en la misma fiesta. Para los boricuas que hicimos el viaje, la oportunidad de encontrarnos con tantos aficionados de otros lugares ya era parte del atractivo.
Cali nos recibió antes de la salida

Una vez en Cali, el fin de semana empezó a tomar una dimensión distinta. La bicicleta nos había dado el motivo para viajar, pero la ciudad y su gente nos dieron razones para disfrutar el tiempo entre una actividad y otra. En esos días, el turismo formó parte de la experiencia tanto como el recorrido. Pudimos conocer de cerca la hospitalidad caleña, compartir con gente de la región y descubrir un destino al que muchos llegamos pensando, ante todo, en pedalear.
Ese encuentro entre visitantes y anfitriones se vio con claridad en el Centro de Eventos Valle del Pacífico. El sábado, la entrega de kits reunió a ciclistas de distintos países en un ambiente de feria, con actividades de patrocinadores, emprendimientos locales, gastronomía y salsa. Para quien llegaba de afuera, era una primera oportunidad de conversar con otros participantes y ver cómo la gente del Valle hacía suyo el evento. Había motivos para quedarse un rato después de recoger el dorsal.
La programación artística también tuvo su propio espacio. Como parte de la apertura del fin de semana, la organización anunció un espectáculo de Delirio para el viernes 30 de octubre, con una puesta en escena dedicada a la tradición salsera de Cali. La salsa también estuvo presente en la feria del sábado, donde compartió espacio con la gastronomía y los negocios locales. Así, quienes viajamos por el Giro encontramos varias formas de acercarnos a la cultura caleña antes de salir a la carretera.
El domingo, Puerto Rico salió a rodar

A las seis de la mañana del domingo 1 de noviembre, la Plazoleta Jairo Varela fue el punto de partida de una jornada que convocó a más de 11,000 ciclistas, según El País de Cali. Entre ellos hubo un nutrido grupo de boricuas. En el mismo evento participaron Rigoberto Urán y figuras como Peter Sagan, Egan Bernal, Rui Costa y Daniel Oss. Para una comunidad que suele seguir a estos corredores en las grandes vueltas y en las clásicas, estar en la misma cita que ellos era una de las singularidades del viaje.
La jornada también obligó a ajustar el plan. Un derrumbe en el sector de La Yolomba, en Dagua, impidió completar el trazado de 180 kilómetros previsto para el Reto Salsa. Según la cobertura de El País, el recorrido se redirigió al del Reto Caña. La llegada tuvo lugar en el Centro de Eventos Valle del Pacífico, el mismo recinto que el día anterior había recibido a los participantes para la entrega de kits.
En medio de un evento de esa escala, nos dio orgullo saber que tantos ciclistas de Puerto Rico habían hecho el viaje. Cada cual llegó con su propia preparación y sus expectativas para el domingo, pero todos compartíamos la oportunidad de representar a la isla en una jornada que reunió a aficionados de muchas partes. Y en la carretera nos encontramos con algo que se siente especialmente cuando uno corre fuera de casa. El ánimo de la gente que sale a apoyar y que, con un saludo o un grito de aliento, te hace sentir bienvenido.
Lo que nos llevamos de Colombia

Al regresar a Puerto Rico, la historia que queríamos contar tenía tantos momentos fuera de la bicicleta como sobre ella. Estaba la ilusión con la que empezamos a hablar del Giro, el encuentro con otros ciclistas en la feria y la espera antes de la salida. También estaban la música, la comida y la manera en que la gente de Cali y del Valle del Cauca recibió a quienes llegamos de otros lugares.
Para nuestra comunidad de Puerto Rico Cycling, vale la pena contar el viaje completo porque ahí está lo que hizo especial esta participación boricua. Nos entusiasmaba la idea de correr un gran evento internacional y tuvimos la oportunidad de hacerlo junto a miles de aficionados. Lo que superó nuestras expectativas fue todo lo que encontramos alrededor de esa jornada. Viajamos por el Giro y, al volver, también queríamos contar cómo nos recibió Colombia.
Regresamos a Puerto Rico con el orgullo de haber representado a la isla y con ganas de volver. Nos llevamos el cariño con que nos recibió la gente de Cali, la alegría de compartir la carretera con miles de ciclistas y los recuerdos de un viaje que superó nuestras expectativas. Y en 2027 nos espera un nuevo reto en Colombia, donde volveremos a decir presente en el Giro de Rigo.




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